La idea es disfrutar de un espacio para descargar tinta, como antes me sirvió el papel, ahora de manera virtual; sobre lo que me venga a la cabeza. Para compartir, para ver si alguien más se ve en esas letras. Y por supuesto, para que respondan con lo que quieran
jueves, 21 de marzo de 2013
Creo que quiero quererte menos. Esa solución se me ocurrió. No sé. Y no es porque no me quieras, porque sé que lo hacés. Pero desde ese día a esta parte, con estas largas, intensas, horas; densas como pocos otros momentos en mi vida, demasiados sentimientos se apoderaron de mí. Y sólo me sale decirte siempre que te quiero. Y lo entendiste. Pero hay otra cosa en mi pecho que no logro traducir. Pensé que era tristeza por un momento, pero razono que no tengo razones para estar triste. Pero a veces te miro y lo estoy. Y te miro más y ya no me cabe adentro la alegría de conocerte, de que estés conmigo día a día. Creo que no es una cuestión de expresar, porque te lo expresé ya de mil maneras. No sé qué es. Ansias de estar más con vos, no sé. Puede ser ansiedad. Pensé que haciendo más cosas juntos podría ser una manera de conocernos en más ámbitos y así chocar, llegar a intolerar nuestros defectos. Quererte menos. No sé. No dejás que lo logre.
viernes, 8 de febrero de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
Hola pluma, hace rato que no te empuño, que no miro un rato para adentro. O quizás miré, pero de casualidad. Y no encontré tantos remolinos en estas aguas, tanto abismo.
Miré a mi gata; "asociación libre"- me dije: y acá estoy. Ella podría morderme, clavarme esas filosas uñas que reposan a dos centímetros de mi cara. Yo podría golpearla de un manotazo, pero no: surge entre dos seres la caricia, la mirada pacífica, el amor. El amor, eso que me dijo esa película que es lo que le damos a un ser cuando nace. De niño, desborda de amor. Todos y todo el tiempo le dan amor, caricias, sonrisas. ¿Cuándo un niño deja de ser tierno? ¿Cuándo un humano deja de inspirarnos sólo amor? Me parece lógico que surjan otras cosas, y que al aprender a contener necesidades o limitar o adecuar nuestro deseo para poder convivir,surjan tensiones, competencia, bronca, desinterés, etc. Pero ¿TAN lejos podemos llegar del amor en lo cotidiano? Eso no me parece muy natural, muy lógico. Me parece más bien una consecuencia más de este sistema que supimos construir.
¿Te suena muy abstracto? Pensálo: en el día, ¿cuántas veces sentiste un poquito de bronca, indignación, insatisfacción, mal humor, por algo cotidiano? ¿Y cuántas veces amor, alegría, desbordada ternura?
Puede que ahí esté el papel de la familia que uno hace, que construye, que elige. Puede que esa familia sea el famoso pilar de la sociedad. No lo sé. Como no la construí, albergo esa esperanza. Porque veo la energía de los niños (aunque sean ajenos): la vida, la espontaneidad, cómo conducen, producen y guardan felicidad. Porque veo a mis gatos, que crié, que amo, que siempre están con un mimo esperando, tan simples, naturales, pienso en ellos y me alegra saber que los voy a poder abrazar.
Cosas cotidianas, del amor. Paz. No sé, sentimientos que me gustaría tenerlos en todos los ámbitos; esperanza, optimismo (parezco Scioli), actitud activa, buen humor, constructividad, solidaridad. Cosas que espero se den en cada ámbito donde voy. Confianza, otra gran palabra. Pero más importante: deseo con todas mis fuerzas que estén en mi interior. Paz y confianza, como insumos. Y que produzcan ellas amor. Para recibir amor también. No quiero sonar como una fanática evangelista ni un cura, ni un pelotudo, ni esotérica. Sólo digo que tengo deseos de tener un interior fuerte. De abrir los ojos y ver. Porque a veces me siento anestesiada, ensimismada sino. Y de pronto miro y recuerdo un mundo. Un mundo que quiero tener el deseo de ver, de recorrer, de dejar entrar, de sentir amigable, hospitalario, familia (entrelazando los temas) Quiero volver a tener el optimismo, que todo me chupe más un huevo, tener la irreverencia del adolescente, la arrogancia, esa actitud de seguridad. A veces siento que nunca tendré la seguridad verdadera, que me cuesta asumirme adulta. Pero a veces también sé que tengo todo pare serlo. Quiero serlo. Pero no ser uno más. Un formateado, uno que cumple. Quiero ser como quiera ser, aceptarme en lo que yo quiera. Para poder así ser genuina, firme, y que me quieran con todo eso. Y vuelvo sobre anteriores escritos no? Quizás ya estoy en ese camino y no me estoy dando cuenta no? ¿Tanto tramo te parece que falta, que tan perdida estás? Quizás no
miércoles, 9 de enero de 2013
Construcción anclada en el nebuloso y poderoso terreno de la fantasía, con alguien que vamos a llamar, para el caso, "ventana". Su ventana es única, nunca conoció una de tales características. Tiene un efecto en ella muy extraño, adora su ventana y la odia de manera errática: un día esto, otro día aquello. Sabe que el deseo que provoca es grande, porque en cuanto la ve se le ilumina la cara, quiere pegarse a ella, llamar su atención, que la mire, interpele, pelee; pretende provocarla, llegar a su interior. La lleva a su costado más aniñado y más femenino. Pero también sabe que todo es poco sólido, que este deseo es una imagen proyectada en un telón natural. Diría que tiene la certeza de que si un día realmente abre la ventana, no sabrá qué hacer con ella, el paisaje del otro lado ya no la va a cautivar, no habrá más intrigas ni juegos. Y que si esta ventana estuviese en otra pared, gran parte de esta construcción sería vacua arena. No habría expectativa, ni miradas busconas, ni frases cargadas de tensión, ni abrazos fallidos. Habría quizás palabras tiernas, serias, quizás crudas, en un marco convencional, esperable, sin segundas intenciones, llanas.
domingo, 23 de diciembre de 2012
2012
Este año Mónica me bajó la ansiedad con palabras, algunos abrazos y danzas, ni una pastilla. Este año Maru fue un bastón permanente, una mano 100 % presente. Y me hizo saltar contagiándome algo de su energía. Toti siempre constante, sutil; fue oreja, reflexión, ayuda, compartir. Este año me dio sus dudas y sus certezas, su mirada comprensiva y el puntapié a tiempo. Juli estuvo ahí, como siempre, tan amorosa; sensible y fatal a la vez, como una caricia arrolladora, se mantuvo a mi lado. También su tocaya. Marce llegó y fue infinita ternura, compañero, pasión compartida, unión, reflexión, amor acorazado. Este año, como el otro, Nico alegró todos mis días, el bote salvavidas de un mar de rutina: la risa, la provocación, la escucha, pieza irreemplazable de un gran equipo. Juan fue la otra pieza de ese círculo cotidiano, cómplice y parte, me dio algo de la calle que me falta, con su crudeza insobornable. Noemí, otra crudeza más tierna, llena de amor al prójimo, vital y sagaz. Me dio un par de sopapos y un par de abrazos. Siempre necesarios, siempre adelantada. Mi madre aportó su apoyo vitalicio, su fuerza incomparable. Mi papá no faltó un día, siempre en mis zapatos, sostén único y gigante.
Son tantos los que estuvieron e iluminaron mi existencia, que quizás se me escape alguno. Pero quería hacer un recuento de todos los que sentí cerca este año, seres que, queriéndolo o no, me dieron y aportaron algo valioso, sin pedir nada a cambio. Espero que estén también en el próximo año. Y espero haber sido buena contraparte también para ellos y ellas.
Son tantos los que estuvieron e iluminaron mi existencia, que quizás se me escape alguno. Pero quería hacer un recuento de todos los que sentí cerca este año, seres que, queriéndolo o no, me dieron y aportaron algo valioso, sin pedir nada a cambio. Espero que estén también en el próximo año. Y espero haber sido buena contraparte también para ellos y ellas.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Antes el amor quería ser perfecto. La carrera amorosa
terminaba en la consagración de lo impoluto, indoloro, brillante. Eran pedazos
de arrebato intermitente, fuertes como una ráfaga de tormenta, que a su paso
deja una suave brisa, sin frío, sin calor. Y uno tras otro se repetían, esos
fragmentos de pasiones, alimentados de una incólume soberana expectativa. Sin embargo,
difícilmente salían las personas detrás de los personajes, difícilmente dejaba
a un lado la idea teleológica del asunto.
Hoy puedo sentir lo bueno con lo malo, la comodidad dentro
de lo imperfecto. Hoy me permito necesitarte. Hoy sé que te elijo y transito
algo incierto con vos; y esa es toda la felicidad que se requiere tener. Hoy me
conecto con vos sin palabras, y decís siempre primero lo que estoy pensando. No
es magia, no es destino, no está mal ni bien, ni significa nada ni es eterno. Es
sólo lo natural de nuestro encuentro y la disposición a escucharnos en cada
momento, por momentos. Instantes que envuelven nuestros cuerpos, donde nos
sentimos protegidos, amados, lejos de la soledad, una masa armónica en el
universo.
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