martes, 30 de julio de 2013

Revista "Todo piola", n° 16, abril 2013.

lunes, 1 de julio de 2013

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y lloré y lloré.. y destapé un mar que empezó a correr como luego de años de sufrir un dique. y así fue que dolió que ellos no se quisieron, dolió que fuera innecesario ese dolor. dolió notar lo que creemos que perdonamos, lo que creemos que superamos. notar la construcción intrínseca de nuestras células, de adn imborrable (con suerte modificable). se abrió una ventana, esa ventana de lo que podría haber sido.. de lo que querría que hubiese sido. un antídoto para el miedo a los cambios. un seguro, un colchón de amor y unión, un resorte de seguridad, en el que rebotar cuando me arroje al vacío. no estuvo, y todos hicimos lo que pudimos. o no? no es injusto ser tan ciego con una criatura? no lo sé.. es injusto pero nadie es consciente verdugo. y ahora el consciente me atrapó, me acorraló y me gritó su verdad: no fue simple, no fue lindo, fue un desastre sin planos que otros "planearon", una guerra en tierras civiles, sin nada de donde agarrarse. ahora armo mi propia balsa, junto lo que quiero llevarme, en un mar de angustia pero lo junto. y cuando salte espero tener mi colchón.

martes, 18 de junio de 2013

Quizás perdonar, hacer una tregua, entender a los padres, significa saber que son humanos, que hicieron lo mejor que pudieron, que no son súper hombres ni súper mujeres, que tal como uno mismo tienen sus problemas, contradicciones, miedos, errores, y aún así tomaron el gran riesgo de criarnos. Al intentar ponernos a nosotros mismos en un plano similar, o al de pronto estar allí, quizás podamos entender por qué hacen o dejan de hacer de tal o cual modo las cosas. Y así dejar de pretender que sean como querríamos, llenarnos de enojo por eso. Sino aceptar que no son iguales a nosotros, y que aún así el amor está. Y ver que tampoco salimos iguales a ellos, y sin embargo soltar la culpa por ello. Vivir lo que uno mismo convoca, sin sentir la traición a la crianza, sin dejar tampoco de hacerlos partícipes. 

lunes, 27 de mayo de 2013

y lo ecléctico de mi pos modernidad explosionó en el necio


Para no hacer de mi espíritu pedazos,
para realizarme entre únicos y pares,
para ganarme un lugar de este Parnaso
para tener mi rincón que nadie mande.  
Me vienen a convidar a convertirme,
me vienen a convidar a que no duerma,
me vienen a convidar a definirme,
me vienen a convidar a ser de veras.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando trato de ir,
allá dios, que será divino,
y acá muero al no vivir.

Yo quiero arrancar jugando a lo prohibido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero crecer sin perderme de lo unido, 
yo quiero ser un poco más que esto.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo debería empezar soñando travesuras,
acaso será expresar y conocerse.

Dicen que es incomodidad la que me toca,
cuando me dejo pensar lo que hay debajo,
que el cambio está en mis manos y mi boca, 
que me costará dolor y algún trabajo.

Será que la necedad parió conmigo, 
(conmigo y sobre todo con silvio),
la necedad de ser de uno el enemigo,
la necedad de vivir siempre escondiendo.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando trato de ir,
allá dios, que será divino,
y acá muero al no vivir.

jueves, 16 de mayo de 2013


Jugar.. cómo jugar cuando todo es serio.. cuando te convencen de la racionalidad del deber ser.. cuando somos chicos todo es juego y aprendizaje, una cosa ligada a la otra.. a medida que vamos creciendo, todo, absolutamente todo, apunta a conocer responsabilidades, disciplina, organización. Casi olvidamos por completo esa sensación que una vez nos poseyó, como si nos tornáramos por completo en otros seres.
Y es bueno porque crecemos, es bueno porque entendemos que no debemos depender, que no es provechoso para el espíritu propio. Al menos en el sentido mínimo de la palabra, porque creo hoy que en realidad siempre "dependemos" (mutuamente), pero me refiero a que es necesario afirmarse, creer en uno. Y para ello es buena toda esa racionalidad.. pero.. ¿cómo apuntar a la "independencia" y a la vez no perder el juego? Recuperarlo, mejor dicho.. ¿Cuánta "seriedad", "cordura" requiere estar firme en la tierra? No quiero ser una simple seria, cuerda, racional, pero es claro que tampoco quiero ser una loca irracional. Quiero jugar para combatir el acartonamiento y esa seria que me persigue, o que persigo.. La persigo no sé bien a veces por qué.. alguien me vendió que es necesario, en algún momento que no puedo prescisar me convencí..
Esa loca también me persigue.. y yo le huyo, al juego, para no encontrármela, quizás es más lo que huyo de ella que lo que me apego a la organizada. Es que siento que si voy al juego y al desacartonamiento no voy a poder volver a las responsabilidades, sería un viaje de ida. Y temo que me aleje de esa "madurez", de ese intento de plantar los pies firmes. Pero el temor se contrapone con la busqueda de felicidad, que tiñe al intento de juego, y me pierdo.. y escribo, y busco..

martes, 23 de abril de 2013

(pretérito anterior - presente compuesto -2)

A veces me siento como si fuera un león vegetariano. Gato encerrado :p Qué sé yo.. y necesito escribir, retratar, imaginar, canalizar, fabular. Parece un río incontenible pero ya ves que después pasa. Me preocupa en su momento, porque dos deseos se me contraponen. Siento a los dos tan válidos como incongruentes. Uno aviva al otro, o uno mata al otro, depende el momento. Esta vez se retroalimentaron mutuamente. Es raro y es de esas cosas que no se pueden decir. O que me cuesta asumir, reconocer, etc. No sé si es pasajero, si vale la pena, si puede ser la puerta a algo nuevo y bueno, no sé. ¿Tiene sentido?

(pretérito anterior - presente compuesto -1)

Brilla. Ese cuerpo brilla con su oscuridad, y me llama, a gritos, sin decir palabra. Se acerca, una presencia ineludible, infame, una sombra que percibo sin quererlo, sin poder esquivarlo. Y los ojos no me responden, vagan por esa piel como la tierra; firme, natural, fuerte, vigorosa, generosa, sueve, fecunda. Se encuentran con dos blancos faros, profundamente negros, y con esa sonrisa, luminosa, como si la estrenara cada día. Mi cuerpo sale al encuentro, intenta distraerse pero es imposible. En el fondo siempre vive la intención de ceder ante esa sombra, no sólo eso: a veces de encontrarla, de buscarla yéndose, de llamarla sin mirarla. Pero sale, busca y encuentra, como no podía ser de otra manera. Y el sufrir es por un pequeño instante placer, se funden en un imaginario compuesto gris. Entregan, a veces más, a veces menos, pero entregan el sentimiento del momento, crudo e irracional, desprejuiciado y despreocupado. Afuera esperan el quedirán, el prejuicio, las dudas, y los planteos. Serán incorporados luego, pero ahora es el despojo. El abandono y la espontaneidad de lo imprevisto. Es hoy. Es acá. Es deseo.